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SIRIA: REFLEXIONES DE UNA MADRE

SIRIA: REFLEXIONES DE UNA MADRE - SegundoMundo

 

Ante la terrible crisis de Siria y la triste respuesta que están teniendo los gobiernos y la Unión Europea,  me atrevo a compartir aquí tres reflexiones como madre y consultora en temas de responsabilidad social

 

Ante la terrible crisis de Siria y la triste respuesta que están teniendo los gobiernos y la Unión Europea,  me atrevo a compartir aquí tres reflexiones como madre y consultora en temas de responsabilidad social con la vocación de mejorar el mundo concienciando desde las causas de los problemas.

 

Parece que algunos ciudadanos del llamado “Primer Mundo” lo queremos todo

Comprar lo más barato, pagar poco a quienes producen nuestras vestimentas, extraen nuestros minerales o cuidan a nuestros niños y ancianos, especular con el precio de las materias primas, forrarnos a costa de la deuda pública de países como Grecia o que nuestro club contrate a futbolistas estrella aunque sea pagándolos con el mismo dinero que financia la Yihad… 

Rara vez nos preguntamos qué consecuencias se derivarán de estas acciones nuestras. Son demasiado cotidianas, las vivimos como intrascendentes.  Pero las consecuencias llegan. De hecho, ya están llegando. Hoy en forma de refugiados, más adelante, con más cadáveres en nuestras maravillosas playas, ¿lo hemos pensado? Es terrible.  

Como madre, enseño a mis hijos que todo no se puede tener. Que elegir ciertas cosas conduce a ciertas otras que nos son desfavorables y, que antes de tomar una decisión, es fundamental pensar a fondo en sus consecuencias.

 

Nos sentimos el centro del mundo y el sufrimiento extremo nos queda lejos

Pensamos que nuestra forma de pensar es la correcta, la buena. Nos cuesta aceptar la visión de aquél que es diferente. Esta forma de pensar, unida al gran poder manipulador de los medios de comunicación, hace que cada vez sintamos más miedo y seamos más mansos y obedientes a lo que nos piden que hagamos encubiertamente. 

A pesar del 25% de paro y de la situación de dificultad a la que hemos llegado muchas familias españolas, estamos muy lejos de ese sufrimiento extremo que hace arriesgar la propia vida y la de los tuyos para huir de la guerra o de la desesperación. No hay comparación posible.

Como madre, les digo a mis hijos que la diversidad les hará crecer, les aportará mayor riqueza personal y cultural, les aportará nuevos amigos, nuevos juegos, podrán conocer otros idiomas, otras recetas y descubrirán vidas interesantes.

 

¿Son las armas la única solución que pueden aportar los hombres a un conflicto?

 

Hablo en este punto en  género masculino porque han sido ellos y no ellas los protagonistas de las guerras a lo largo de la historia. Dejando de lado la influencia probada, o no, de que la testosterona puede influir en conductas violentas y en la mayor asunción de riesgos; considero fundamental enfatizar que los conflictos no se resuelven con bombas, ni con luchas. Lo dijo muy claro Mandela: "la educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo”.

 

Como madre, no permito a mis hijos que se azoten, se hagan daño, sino que les enseño a controlarse, a respetar, a dialogar, a ceder, a pedir perdón, a entender al otro…  

 

Y, volviendo al conflicto de Siria

Los casi 4 años de guerra de Siria y la crisis de los refugiados son una prueba más del egoísmo de los intereses geopolíticos, los contratos armamentísticos y los intereses de los poderosos a costa de un pueblo. Primero oprimido por  Bashar al-Assad y, más tarde, por el EI (Estado Islámico).  

 

Por favor, señores, no utilicen las armas para solucionarlo. Preparen una conferencia internacional de paz urgentemente para que los refugiados puedan regresar a sus hogares lo antes posible. Asuman la responsabilidad de haber puesto fin a las dictaduras tras los levantamientos de las Primaveras Árabes de una forma desastrosa.

Pidan perdón por ello y preocúpense de que los jóvenes no puedan ser reclutados fácilmente por el EI. No olvidemos que detrás de este conflicto, como en la mayoría de los casos, hay mucha pobreza, mucha corrupción en el poder y mucha injusticia con el pueblo.

 

Gracias a la sociedad civil que se está volcando en ayudar a los refugiados. Especialmente quiero mencionar a los griegos que, a pesar de su situación de crisis, están compartiendo y dando su ayuda.

 

Estoy convencida de que si nos uniéramos todas las madres para solucionar los conflictos, las guerras desaparecerían.

 

Te invito a visitar la exposición “Llampades en la Foscor (Síria, 2011-2015)", desgarradoras fotografías de Ricard García Vilanova, en el Palau de la Virreina (Barcelona) hasta el 18 de octubre 2015.

 

Pili Malagarriga 

18/09/2015 comentarios (0)